Los días sin tiempo

Sin tiempo es el sueño profundo, un viaje al misterio o el olvido, un lapsus. Un instante de unidad, despiste, silencio, alguien cruza su mirada con la tuya y en ella brilla el aliento de la infancia.

Sin tiempo es el cruce del verano, el calor abrasador que ralentiza las neuronas y la sangre.

El sin tiempo ya lo conocían los egipcios y lo consideraban sagrado, eran los cinco días epagómenos en los que Nut parió a sus cinco hijos: Isis, Osiris, Horus, Steh y Neftis.

Esos días coincidían con el centro del verano, alrededor del 25 de julio, en que se producía el orto helíaco de Sirio, justo antes de la salida del Sol al amanecer. Los 360 días siguientes se repartían en las tres jornadas agrícolas relacionadas con los ciclos del Nilo:  Ajet = inundación, Peret = germinación, y Shemu = cosecha.

Para los griegos la salida helíaca de la estrella Sirio coincidía con los días de la canícula, los días del perro. Días para descansar y protegerse del calor excesivo.

Los mayas también tenían días sin tiempo en su cuenta del año de 18 meses de 25 días con sus cinco días vacacionales o nefastos. En todos los calendarios agrícolas el tiempo del no tiempo era una fiesta de la cosecha, una parada en los trabajos, un descanso agradecido.

Todos los ejes del ciclo anual se cruzan en este momento de giro que los celtas celebraban en Lugnasad, la fiesta de la cosecha dedicada al dios Lug. En esas fechas el Sol llega a su máxima plenitud antes de comenzar su descenso hacia el otoño. En estos días aumentan las sincronicidades, los sueños lúcidos y la intuición, y el cuerpo nos pide retiro, meditación y calma.

Cada giro del ciclo solar es un día sin tiempo, un punto de inflexión que prepara la transición hacia el siguiente ciclo. Por eso celebramos los solsticios y equinoccios y por eso los celtas honraban los giros de cada estación en el primero de agosto, de noviembre, de febrero y de mayo.

Los rituales servían para simbolizar la nueva energía, atraer los mejores resultados y adaptarse a los cambios futuros. Terrible fue cuando esos rituales se volvieron sangrientos y comenzaron a dibujar metáforas de dominio, violencia y destrucción.

Sin tiempo era también el tiempo de la infancia, mientras los adultos sesteaban en la penumbra de los dormitorios y nuestro tamaño nos permitía desaparecer por los rincones. Entonces nuestro tiempo estaba todavía formado por una infinidad de globos de luz llenos de paisajes, sensaciones, colores, sabores, sonidos, sueños, recuerdos y miradas que se extendían en todas las direcciones.

Los días sin tiempo son un hueco, una parada, una ruptura por la que se cuelan las criaturas del sueño, los límites de los mundos se disuelven y suceden extrañas sincronicidades. Porque el tiempo no es solo un registro de pasados y futuros o un valor contable, es sobre todo una cualidad del presente y la cualidad del sin tiempo es el silencio.

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1 comentario

  1. Tiempo dentro del tiempo y una puerta se abre.hacia adentro. El silencio es el río que va por dentro y fertiliza los campos del alma, viajera de la luz y el sonido convirtiéndose en el pan del espíritu para alimentar a las estrellas🦋
    Gracias May🌻

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