LA PRECESIÓN DE LOS EQUINOCCIOS
Cuando hablamos de las eras astrológicas hablamos de la precesión de los equinoccios o el movimiento de rotación del eje de nuestro planeta, que está asociado a la forma achatada de los polos y a la gravedad que ejercen el Sol y la Luna.
El fenómeno de la precesión de los equinoccios fue descubierto por Hiparco de Nicea en el siglo II a. C., y fue confirmado por Newton, que demostró que la precesión se debía a la atracción gravitatoria del Sol y la Luna sobre la Tierra.
Hiparco de Nicea comparó la posición de las estrellas de su tiempo con los resultados obtenidos siglo y medio antes y calculó que la diferencia era mayor de lo que cabría esperar de posibles errores en la medición (concretamente, de 45 segundos de arco en un año, valor muy próximo a los 50,27 segundos aceptados actualmente), y dedujo que tal diferencia no era debida al movimiento de las estrellas, sino al movimiento o precesión del punto equinoccial.

El punto equinoccial es el equinoccio vernal, asociado al 0º de Aries, que se produce entorno al 20 de marzo, cuando el día y la noche se igualan, comienza la primavera y el Sol inicia su ascenso hacia el verano. El punto vernal es el punto en el que se cruzan el Ecuador del planeta con el plano de la Eclíptica, el camino que recorre el Sol desde nuestra perspectiva terrestre, y que hemos dividido en doce secciones de 30º cada una asociada a los cambios estacionales y simbolizada por los doce signos del Zodíaco.
Equinoccio es el momento del año en que la duración del día y la noche son iguales. El equinoccio vernal es el punto de Aries en la primavera y el equinoccio hiemal es el punto de Libra en el Otoño,
Cuando nació la Astrología, hace unos 3000 años, el punto vernal en el equinoccio de primavera correspondía a la constelación de Aries y Libra era la constelación del equinoccio de otoño.
La precesión de los equinoccios tiene un sentido retrógrado, cada año el punto vernal retrocede 50,29 segundos, 1º cada 72 años, lo que se traduce en una vuelta completa alrededor de la eclíptica en 25760 años, unos 2160 años por cada signo del zodíaco.
Este bamboleo del eje del planeta significa que el polo norte terrestre dibuja un círculo de unos 47º de diámetro en el que va cambiando su orientación hacia diferentes estrellas, en esta época se orienta hacia Polaris, la Estrella Polar, de la constelación de la Osa Menor, que sirve para localizar el Norte en el cielo nocturno.

El punto vernal se sitúa ahora en la constelación de Piscis, a la que llegó hace alrededor de 2050 años, y en la actualidad está en la zona fronteriza entre las constelaciones de Piscis y de Acuario.
“Actualmente estamos en la transición entre la Era de Piscis a la Era de Acuario, una transición que según todos los indicios debió iniciarse a principios del siglo XX y que tendrá un importante punto de inflexión en el año 2020. Signos de transición de la era de Piscis a la era de Acuario son evidentes. Solamente tenemos que pensar que hace algo más de un siglo nuestros antepasados todavía se alumbraban, calentaban y cocinaban con fuego, se desplazaban a pie, en caballería o barco, escribían con tinta y pluma, y se comunicaban con cartas que tardaban largo tiempo en llegar a su destino. Es decir, la mayor parte de las actividades básicas eran prácticamente iguales a cómo habían sido durante milenios. Y en un periodo vertiginosamente breve se pasó del fuego a la electricidad, del caballo al avión, de la muñeca de trapo al video-juego, de la carta escrita en papel a la telefonía vía satélite e Internet. Todo ello sin olvidar el resto de avances científicos y tecnológicos que han transformado nuestra vida y hábitos”.
